Santa María de Tentudía en las Cántigas de Alfonso X


 Alfonso X, hijo de Fernando III El Santo habla en su producción literaria, a la que incluso pone música, de la Virgen de Tentudía y monasterio; y sobre sus milagros, en cuatro cántigas concretamente. Pero quizás la más interesante sea la 334, tanto por los datos que documenta como por enmarcar al lector u oyente en el tiempo con detalles que nos hacen comprender el estadio de la civilización en aquel tiempo e igualmente vemos reflejado su pensamiento de que por encima de las guerras está la paz y la piedad, la caridad entre los pueblos, que lo admitan o no, tienen todos una misma divinidad que, con distintos nombres, dados por los distintos pueblos, sin distinciones geográficas ni étnicas, ampara a todos por igual.

Como Santa María de Tudía fez a ũa cavalgada de crischãos e outra de mouros que maséron ũa noite cabo da sa eigreja e non se viron, por non haveren ontr' eles desavẽença.

                 
Linea                                   Verso
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1 Os que a Santa María | saben fazer reverença, 7'  |  7' A
2 macar se non amen eles, | ela met' i avẽença. 7'  |  7' A

 

Los que a Santa María saben hacer reverencia,
aunque no la amen ellos, ella pone allí concordia.

 

 

Stanza I

   
3 Ca a que éste comprida | de ben e de santidade, 7'  |  7' b
4 ama la paz y la avẽença | y el amor y la lealtad. 7'  |  7' b
5 Y un destino', un muy gran miragre | os hable, y ben m' ascuitade, 7'  |  7' b
6 lo que se hizo en Tudía; | y meted i ben femença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

Porque aquella que está colmada de bondad y de santidad
ama la paz y la concordia, y el amor y la lealtad.
Y ahora os contaré un destino, un gran milagro —escuchadme bien—,
lo que sucedió en Tudía; y poned en ello buena fe.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia…

 

 

Stanza II

   
7 En el tiempo en que de los moros, | es el reino de Sevilla,el 7'  |  7' b
8 en aquella sa eigreja | de Tudía maravilla 7'  |  7' b
9 conteceu ũa vez; | y en muy gran sabor a mí hija 7'  |  7' b
10 de decir, ¿cómo es esto | y por haber, más creença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

En el tiempo en que el reino de Sevilla era de los moros,
en aquella iglesia de Tudía ocurrió una maravilla
una vez; y me complace mucho contar
cómo fue esto, para que haya mayor creencia.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia…

 

 

Stanza III

   
11 La Gran cabalgata de los moros, | salió de la pera, los crischãos 7'  |  7' b
12 ejecutar y hacer que les daño, | y el pasado sérras y suelos 7'  |  7' b
13 y llegaron a la Tudía, | a todos (sas) las lanzas en las manos, 7'  |  7' b
14 ben, a la par de la eigreja | pousaron sin deteença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

La gran cabalgada de los moros salió de la sierra para atacar a los cristianos
y causarles daño; atravesaron sierras y llanos
y llegaron a Tudía, todos con sus lanzas en las manos;
y, junto a la iglesia, acamparon sin detenerse.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia…

 

 

Stanza IV

   
15 Assí fue, que en la noche | m en la paz donde jouvéron; 7'  |  7' b
16 y, de otra parte, crischãos | sa, paseo a caballo fezéron, 7'  |  7' b
17 y a cabo de esta eigreja | bẽes a los demás maséron, 7'  |  7' b
18 ca daquel logar de-es | no houvéron atrevença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

Así fue que, durante la noche, permanecieron en paz donde estaban;
y, por otra parte, los cristianos salieron a caballo,
y al llegar junto a esta iglesia acometieron con fuerza a los otros,
pues desde aquel lugar no se atrevieron a avanzar más.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia… 

 

 

Stanza V

   
19 Y, por tanto, essa noche | ũus d' otros albergaron, 7'  |  7' b
20 pero la valla no pudo; | y en la fuente' abeveraron 7'  |  7' b
21 sacem cavalos a beveren, | y por lo tanto no braadaron 7'  |  7' b
22 que s' oíssen nen se vissen | nen soubéssen connocença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

Y así, aquella noche, unos y otros acamparon;
pero no pudieron franquear la cerca; y en la fuente abrevaron
sus caballos para que bebiesen, y por eso no hicieron ruido,
para que no se oyesen, ni se viesen, ni tuviesen noticia unos de otros.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia…

  Habitación
   
23 Assí tod' que la gente | se sũu exposición llevada a cabo 7'  |  7' b
24 el derredor de eigreja, | que sól no sentí nada 7'  |  7' b
25 ũus de los demás, por vertude | la Reínna corõada, 7'  |  7' b
26 a la noche | fezéron obedeença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

Así, toda la gente estuvo reunida alrededor de la iglesia,
y ninguno sintió ni percibió a los otros, por virtud
de la Reina coronada; y durante la noche
le hicieron reverencia.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia… 

  Stanza
   
27 Otro día madurgada | todo el trabajo se establecen; 7'  |  7' b
28 y después de que cavalgaron | y sin sospecha si se ven, 7'  |  7' b
29 es muy s ên maravillaron; | des-i tregua que se pediron 7'  |  7' b
30 por haveren de este hecho | como en el exterior de connocença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

 

Al amanecer del otro día, todos se dispusieron para la batalla;
y, después de montar a caballo, al verse sin haberse advertido antes,
se maravillaron mucho; y entonces pidieron tregua,
para entender lo ocurrido, como algo fuera de lo conocido.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia…

 

  Stanza VIII
   
31 Para el trégua houvéron | y todos juntados 7'  |  7' b
32 fueron y com' el hecho de | fuera, se acordó la 7'  |  7' b
33 en como había sido miragre; | y se fue-si se paga, 7'  |  7' b
34 y eran-s' ũus la Élvas, | el otro Olivença. 7'  |  7' A
  Los de la villa de Santa María | saben hacer reverença...    

    



Para la tregua se reunieron todos,
y, al tratar el suceso, acordaron
que había sido un milagro; y luego se retiraron satisfechos:
unos se fueron hacia Elvas y otros hacia Olivenza.
Los de la villa de Santa María saben hacer reverencia… 

Si actualizamos al castellano contemporáneo y transcribimos el poema al completo resultaría tal que así: 

"Como Santa María de Tudía hizo a una cabalgata de cristianos y otra de moros que acamparon una noche cerca de su iglesia y no se vieron, para que no hubiera entre ellos desavenencia.

Estribillo

Los que a Santa María | saben hacer reverencia,
aunque ellos no lo pidan, | ella trae concordia.

Estrofa I

Porque ella está llena | de bondad y santidad,
ama la paz, la concordia, | el amor y la lealtad.
Y un milagro grande os contaré, | escuchad bien con atención,
lo que ocurrió en Tudía; | y creedlo con fe firme.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa II

En tiempos cuando los moros | gobernaban el reino de Sevilla,
en su iglesia de Tudía | sucedió una maravilla.
Y con gran placer os cuento | para que tengáis más fe
lo que allí ocurrió, | y creedlo con firmeza.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa III

Una gran cabalgata de moros | partió de la sierra,
para atacar a los cristianos | y causarles daño,
y llegaron a Tudía, | con las lanzas en mano,
y junto a la iglesia | acamparon sin demora.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa IV

Así fue, que en la noche | se mantuvieron en paz,
y, por otro lado, los cristianos | cabalgaron en la misma zona,
y cerca de la iglesia | descansaron sin saberlo,
pues en ese lugar | no hubo atrevimiento ni enfrentamiento.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa V

Y por tanto, esa noche | unos y otros descansaron,
cerca del mismo lugar | y en la misma fuente abrebaron
sus caballos sin gritar, | ni se vieron ni se oyeron,
ni supieron de la presencia | del otro grupo.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa VI

Así todo sucedió | alrededor de la iglesia,
sin que uno notara | la presencia del otro,
por virtud de la Reina | coronada del cielo,
esa noche todos | obedecieron en paz.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa VII

Al día siguiente, al amanecer | todo fue descubierto,
y después de que cabalgaran, | sin sospecha, se vieron,
y muy asombrados quedaron, | y pidieron tregua,
por lo sucedido | y reconocieron el milagro.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

Estrofa VIII

Se concedió la tregua | y todos juntos se reunieron,
y acordaron que el hecho | había sido un milagro,
y regresaron a sus tierras, | unos a Élvas, otros a Olivenza.
Los que a Santa María | saben hacer reverencia...

La Cántiga de Santa María 334 la escribe el rey Alfonso X, hijo del rey Fernando III, a posteriori llamado El Santo porque la Iglesia lo subió a los altares, lo canonizó para que como santo los fieles tomasen ejemplo de él y se encomendasen a él como intercesor. Fue en el reinado de Fernando II cuando Pelayo Pérez Correa protagonizó la Batalla de Tentudía implorando a la Virgen que detuviera el día para que no cayera la noche y pudieran ver con claridad para poder vencer a los moros o sarracenos que se caracterizaban, entre otras cosas, por su capacidad de hacerse uno con el paisaje, su capacidad de camuflaje y su crueldad.

La Cántiga lo que refiere es otro milagro posterior al milagro que ocasionara la súplica de Pelay Pérez Correa, primer maestre de la Orden de Santiago en la Encomienda Mayor de León, diciendo: “Madre mía, detén tú el día”. Y el día se detuvo. En esta ocasión dos ejércitos, uno de cristianos y otro de moros arriban a la cima de la montaña donde ya se ha construido el primer monasterio Casa de la Orden de Santiago en honor a la Virgen María, a Nuestra Señora de Tentudía. Aquel que por los rigores del clima y lo escarpado del paisaje hubieran de mudar por el que se construyera más tarde en Calera de León, el hoy conocido Conventual Santiaguista.

En esta ocasión “Los que a Santa María saben hacer reverencia, aunque ellos no lo pidan, Ella trae concordia”, es decir, los devotos, los hombres de buen corazón, que respetan y adoran a la Virgen, aunque no recen pidiendo favores a la Virgen, Élla se los concede, así fue en esta ocasión, cuando dos ejércitos se encontraron en la cima de la montaña, incluso al pie del Monasterio de Tentudía; y no coincidieron, ni se vieron, ni oyeron, ni ellos ni sus caballos, por la actuación de Santa María de Tentudía o Tudía.

A los sarracenos, generalmente, no bastaba con conquistarlos una vez, no desaparecían de la zona, ni eran perseguidos por los cristianos, por lo cual y generalmente, lo que sucedía es que se asentaban de nuevo y convivían con la población. Esta era su manera de seguir luchando con su yihad o guerra santa en la mente. Al poco tiempo, los sarracenos se hacían fuertes en las zonas donde eran vencidos, conspiraban y se unían para volver a guerrear contra los legítimos propietarios y habitantes naturales de la zona. Por esta razón una zona es ganada y defendida constantemente por los cristianos sin que cesen los moros en sus intenciones. Esto es lo que pasó aquí, al parecer los moros se habían confabulado y armado pretendiendo ir contra los caballeros de Santiago en Tentudía y coincidieron con un ejército que quizás sabía de sus intenciones y estaba en la zona para su defensa.

Por milagro de la Virgen María, Nuestra Señora de Tentudía, ninguno de los contendientes se vio aquella noche, solo a la mañana, comprendiendo lo milagroso del suceso, ambos cesaron en la lid y se dispersaron, entendiendo lo sucedido como un milagro de la Virgen y una intención de paz que había que respetar. Así la Virgen impuso paz sin necesidad de que hubiese guerra.

Premiava Nuestra Señora de Tentudía, toda bondad y santidad, la paz, la concordia, el años y la lealtad.

Entre cada estrofa un estribillo recuerda que a los devotos de la Virgen, Ella los ampara sin que estos lo soliciten.

Hay un anacronismo o no, es decir, la estrofa II habla de “En tiempos, cuando los moros gobernaban el reino de Sevilla”…, pero esto no es exactamente así puesto que Sevilla ya había sido conquistada por Fernando III con la inestimable ayuda de D. Pelayo Pérez Correa. De lo que estaría hablando la estrofa es precisamente de lo anteriormente referido, los moros permanecen en la zona, no se marchan hasta el decreto de expulsión de los Reyes Católicos y su táctica de conquista y reconquista sigue siendo la misma, hacerse fuertes de nuevo en los territorios, dejar pasar un tiempo, ganar la confianza de la población para que no estuviese en guardia frente a ellos y, entonces, atacar de nuevo. Este escenario que describe Alfonso X casa perfectamente con lo que estamos diciendo.

“…en su iglesia de Tudía sucedió una maravilla”, sucedió un milagro, pero a posteriori del milagro que tuvo como protagonista la plegaria de Pelay Pérez Corre en su “Madre mía, detén Tú el día”.

El rey escribe la cántiga para infundir fé narrando un hecho milagroso distinto al que motivó la edificación del Monasterio de Tentudía y describe perfectamente cómo sucedió el hecho “Una gran cabalgata de moros partió de la sierra, para atacar a los cristianos y causarles daño; y llegaron a Tudía, con las lanzas en mano y junto a la iglesia acamparon sin demora”. Debe entenderse cabalgata como grupo de hombres a caballo, una militia montada a la defensiva (ejército cristiano) y a la ofensiva (moros).

La noche ofrece descanso a unos y otros, todos son en realidad Hijos de Dios, por adopción hijos de la Virgen María y como a hijos los trata a todos ellos evitando lo que hubiera podido ser una sangrienta lucha. Ninguno de los ejércitos se percató de la existencia y presencia del otro hasta la mañana siguiente. Es lo que se desprende de la estrofa IV. La estrofa V insiste en el milagro al decir que incluso bebieron ambos grupos de la misma fuente y no se percataron. Los caballos no relincharon ni hicieron ruido alguno que hiciese sospechar a nadie. La estrofa VI aclara que todo sucedió alrededor de la iglesia, es decir, del sitio del Monasterio de Tentudía, que es la cima más alta de Badajoz y no es de una extensión muy amplia sino más bien reducida. El sitio es en las estribaciones de Sierra Morena, a 1104 m. sobre el nivel del mar.

La “Reina coronada del cielo”, la Virgen, les habría hecho indicación o mandato a la paz, parece que inconscientemente según describe Alfonso X, pero ambos grupos y todos y cada uno de ellos acataron el deseo de la Virgen María de que hubiese paz entre ellos.

En esta advocación como “Reina coronada del cielo” podría corresponder las numerosas advocaciones de Santa María como "Reina de los Ángeles", es el caso de la titular de la parroquial de Cabeza la Vaca, Badajoz, a unos 10 Kms de Tentudía.

La Virgen María es una figura respetada y muy querida en el mundo islámico. Su presencia en el Corán es significativa, específicamente en la sura An-Nisá (Las Mujeres), verso 171, donde se menciona a María como la madre del profeta Isa (Jesús).

Las estrofas VII y VIII especifican que ya una vez estaba abriendo el día, al amanecer, fueron todos conscientes de la coincidencia de ambos ejércitos en el mismo punto, sin sospecharlo siquiera, se vieron, admirados, reconocieron el milagro y se dieron tregua, volviendo cada cual a su población, unos procedían de Élvas y los otros de Olivenza. No venían del reino de Sevilla, citado en la cántiga, solo como recurso temporal, para que quien escuche o lea la obra se sitúe temporalmente, pero los lugares de procedencia son distantes con Sevilla capital, no tanto con el antiguo reino de Sevilla que abarcaba Sevilla, Huelva, Cádiz y parte de Extremadura.

También aparecen alusiones a Tentudía y a Nuestra Señora de Tentudía en la Cántiga 325 donde habla de la redención de una mora, es el tema de la redención de cautivos; y la cántiga 326, donde trata sobre un robo de colmenas a la Virgen, aquí vemos como hechos e invención se tejen en la narración, pues dice Alfonso X que la Virgen se enfadó por este hurto, de gran importancia sin duda en la época, pues significaba carecer de miel y de cera. la primera mucho más usada que hoy en la cocina y pastelería; la segunda porque con cera se alumbraba en la penumbra y servía igualmente para honrar a Dios, a la Virgen, a los santos. En esta misma cántiga se alude a Tentudía como lugar de peregrinación, desde entonces hasta hoy día lo ha sido, actualmente es visitada y recibe fiestas en honor de la Virgen. 

También cita Tentudía la cántiga 329, donde los moros rezaron después de obtener un suculento botín rapiñado en los alrededores, entre ellos uno de los sarracenos decide entregar su ofrenda en último lugar. Lo que considera milagro en principio, que los moros recen en un templo cristiano a la Madre de Dios, después se transmuta en una traición, históricamente se ha tenido al moro por traicionero y ladino, así Alfonso X cuenta que la intención del último oferente no era sino quedarse él sólo con las ofrendas que todos los demás habían ofrecido a la Virgen. El moro es castigado por Dios con la pérdida de todo lo robado y dejándolo rígido como un madero, al notar su falta en el grupo, los compañeros vuelven al santuario y lo ven rígido con el botín en la mano. Pero los sarracenos devolverían a la Virgen las ofrendas robadas y la Virgen compensa y cierra el suceso perdonando al ladrón y devolviéndole la movilidad y la vista.

En la 347 relata otro milagro, el de una mujer que no podía tener hijos en su matrimonio, rezó a la Virgen y le prometió que cuando el hijo naciera lo llevaría a presentárselo a la Virgen pero pasaron unos tres años y no tuvo ocasión de cumplir la promesa, el hijo muere, la mujer recuerda su promesa, lleva el cadáver de su hijo a la Virgen para cumplir la promesa hecha, pide perdón a la Virgen y le suplica devuelva la vida a su hijo y así sucede.

 

BIBLIOGRAFÁI:  

BOSCH, Jacinto: La Sevilla Islámica. Universidad de Sevilla. 1988.

CALDERÓN BERROCAL, María del Carmen: "Pinceladas históricas sobre Cabeza la Vaca y Tentudía", en Anuario II de Historia y Crónicas Extremeñas, 2024. 

Cántiga de Santa María 334, interpretada por Emilio Villalba. Emilio Villalba y Sara Marina. Músicas con Historia.

Códice de los Músicos (Cantigas de Santa María). Biblioteca Nacional.

Santa María de Tudia en las Cantigas. Revista de estudios extremeños, 2017.

 

 


 

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