Extremadura vive atrapada en un tren de borrascas tropicales

 


 
 
Imagen propiedad de la autora diseñada con IA 

Extremadura vive atrapada en un tren de borrascas tropicales que, una tras otra, está dejando un rastro de destrucción, miedo y una sensación de vulnerabilidad pocas veces vista. Leonardo, Kristin y ahora Marta no son solo nombres en los mapas meteorológicos: son episodios encadenados de una catástrofe que ha puesto a la región contra las cuerdas.

El agua lo domina todo. Los embalses, concebidos para contener y regular, se han visto obligados a liberar cantidades históricas. El Guadiloba, en Cáceres, ha desembalsado en apenas dos semanas más de 21 hectómetros cúbicos, el equivalente a llenarse y vaciarse por completo. Alcántara y La Serena, las dos mayores presas del país, han recogido en un solo día el agua que Extremadura consume en cuatro años. Una cifra tan descomunal como inquietante, que explica por qué ríos como el Guadiana se han disparado a su paso por Mérida, anegando el parque de la Isla y obligando a cerrar espacios ribereños.

Mientras tanto, las ciudades y los pueblos tratan de resistir. En Badajoz, el puente de la Autonomía ha tenido que cerrarse y reabrirse al ritmo del caudal, mientras una veintena de carreteras siguen cortadas. En Gévora, Valdebótoa y Los Lebratos, el agua ha obligado a desalojar viviendas y a rescatar a familias enteras, con el temor constante de que la situación empeore de un momento a otro. En Coria, la inundación de la Isleta ha forzado la evacuación de decenas de vecinos, que ya saben que no podrán regresar a sus casas en días, quizá semanas.

El impacto no es solo hidráulico: también es estructural y humano. En Aldeanueva de la Vera, parte del antiguo colegio de monjas se vino abajo bajo el empuje de Leonardo, dejando una estampa de ruina y resignación. En Cáceres el Viejo, el desplome de la cubierta del pabellón municipal ha abierto un debate urgente sobre cómo reparar lo dañado mientras el cielo sigue amenazando. En Plasencia, la acumulación de residuos en las vías del tren ha provocado inundaciones que el ayuntamiento exige atajar de inmediato para evitar males mayores.

Y entre los grandes titulares, emergen historias que duelen especialmente. Como la de un vecino de Cuartos del Baño, recién operado, aislado por la crecida del río Salor, obligado a curarse solo mientras los servicios de emergencia coordinaban cómo llegar hasta él. O la llamada a la prudencia en Mérida, donde el consistorio pide retirar vehículos de las riberas del Albarregas y el arroyo Judío ante un riesgo que ya no es teórico.

En Cabeza la Vaca muchas casas conservan todavía su estructura interna que empieza en el umbral porticado o adintelado, con puerta de madera, en la que se colocaban los dientes cuando alguno se caía para, después de muerto, volver al lugar, identificando claramente el sitio al que el alma perteneció. De modo que en casa de tus abuelos es el sitio más infranqueable del mundo, donde te sientes más protegida y más a salvo de lo que sea, ya sea viento, que los vendavales son frecuentes; de la lluvia, que cuando cae corre hermosamente por las calles; del calor, pues los gruesos muros conservan un microclima perfecto para protegerse tanto en invierno como en verano de los rigores del clima. 

Eso sí, cuando el tiempo se enfada, aquí se dice que se enfada San Pedro, que es el que tiene las llaves del Cielo, pueden volar tejados y derrumbarse alguna antigua construcción. Recientemente, con la borrasca tropical Leonardo, tuvo lugar el derrumbe de un gran muro que da a la Calle Constitución, invadiendo la carretera y dejando visible su sistema constructivo a base de tierra y piedras. 


Los daños en la Plaza de Toros de Cabeza la Vaca, plaza histórica declarada Bien de Interés Cultural en 1989, fueron el derrumbe parcial en parte de su estructura (fachada lateral) debido a las fuertes lluvias y el temporal de tren de borrascas que con la borrasca Leonardo llegó al punto álgido y la estructura no pudo responder como siempre lo había hecho desde su construcción. El colapso provocó daños materiales en vehículos estacionados cerca, aunque no hubo heridos. El Ayuntamiento acordonó la zona y espera indicaciones de la Diputación y la Junta para reparaciones. El suceso ocurrió sobre el día 30 de Enero de 2026.

Con respecto a la afectación de carreteras por la borrasca Leonardo, la Diputación de Badajoz informó el 5 de Febrero de 2026 que varias carreteras provinciales seguían cortadas por las precipitaciones intensas. Aunque no se especifican cortes directos en Cabeza la Vaca o Tentudía en los reportes, la comarca ha sufrido afecciones viarias similares en eventos pasados (como accesos al Monasterio de Tentudía). Las brigadas trabajaron para resolver incidencias y prevenir más problemas. 

Todo ocurre bajo un mismo patrón: lluvias persistentes, suelos saturados, infraestructuras al límite y una población en vilo. El tren de borrascas no da tregua, y cada nuevo episodio se suma al anterior, multiplicando los daños y la sensación de fragilidad. Extremadura, acostumbrada históricamente a mirar al cielo en busca de agua, hoy lo hace con temor, consciente de que esta vez la lluvia ha dejado de ser una bendición para convertirse en una amenaza constante.

Seguidamente van algunas muestras en fotografía y vídeos de cronistas oficiales de Extremadura en las que se puede apreciar la violencia del temporal. 

    
Bien bravo bajaba esta mañana el Jerte en Tornavacas, municipio donde nace.Imagen de Juan Pedro, Cronista Oficial de Tornavacas   
 
Así va por Plasencia, imagen del cronista Juan Carlos Lopez Duque
 

Imagenes de Guadalupe, Cronista Oficial de Madrigalejo
 



 
Imágenes del cronista oficial Valentín Casco Fernández, el río por Valdetorres tenemos cortados los pasos por los Ríos Guadámez y Guadiana
 
Fotografía de Francisco Rivero Domínguez: Mirad  como están líos campos de encinas de Brozas
 
 
 
Vídeo del cronista ofocial  Manuel García Cienfuegos: El puente romano de Brovales 
 
Como sabéis que escribo desde Sevilla, pondré una muestra de cómo está siendo el panorama en la zona.
 
  
En Coria del Río el Río Guadalquivir ha saltado el muro de contención y la barcaza deja a los vecinos en plena carretera.
 
  
Termino con el lamentable suceso en la Plaza Virgen de los Reyes. Una de las Azucenas que flanquean las esquinas de la Giralda en el último cuerpo, barroco, se desprendió de su base y se hizo trizas contra el suelo, gracias que pasó de noche y en día entresemana, solo fueron testigos los operarios de la limpieza que creían, en principio, que se trataba de una de las campanas.
 
 
 
 

 
 


 
 

 
 

 


 

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